
ULTÍLOGO DE LA TRILOGÍA ERRANTE DEL ENSUEÑO Y DEL SER
Fuimos legión a lomos de sueños, elevándonos sobre ideales que defendíamos con la fulgurante espada de la pasión. Dueños de nuestra realidad, todo era posible, no había fantasía ni utopía que no pudiera convertirse en nuestra verdad, que era la única verdad. Grande y elevado fue aquel Viaje, sumido en su propia caverna donde se encarnaba de sentido. Blancos y resplandecientes éramos, inmaculada legión en medio de una telaraña de sueños. ¡Lejos quedan ya esos días!
¡Que imposible volver a ellos tras el Regreso que nos arrastró a la pesadez material de la tierra! A la lucha que nos devoró en un continuo suceder de tiempo que acabó por antojarse estéril y baldío, tras un vagar que poco a poco nos arrebató las alas que antaño vimos crecer. Nos volvimos grises y pesados, porque ya no éramos capaces de blandir la espada por nada que no se agarrase con fuerza a la materia de esta tierra, porque pasamos de soñar a sobrevivir, de recrear una realidad que forjábamos con nuestras convicciones a ser esclavos de un constructo falaz y ajeno, interesadamente creado por y para las sombras de la más oscura de las cavernas.
No fue posible continuar el largo Viaje y el Regreso se hizo ineludible, embaucados por una falsa y engañosa felicidad. Pero la vida es un ciclo inevitable. Y así el gris se fue tornando en negro, en el perfecto contrario del blanco que un día nos vistió, y por tanto fuertemente conectado a él, capaz también de elevarnos a pesar de la pesadez creciente, adelantando que cuando llegase el momento volveríamos a volar. Con la perspectiva del tiempo vivido y de todo el espacio viajado, fuimos entendiendo que no hay que blandir espada alguna para ser la espada misma, y que no hay acero más fuerte que el forjado con la sabiduría de la experiencia y la reflexión del recuerdo, y que lo importante no es la fuerza de su hoja sino la dirección de su golpe, que es lo que le da sentido. Ahora de nuevo, como antaño, sabemos que todo es posible, porque la posibilidad es la materia misma que forma el Universo, la que alimenta el fuego que ilumina nuestra caverna.
Y ahora que ya dimos el gran Salto, ahora que entre el blanco y negro desaparecieron los grises, ahora que ya ha culminado este largo vagar y que hemos trazado el inexorable círculo de la vida… ¡qué extrañas resultan las sombras que proyecta la propia existencia!
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Aquí termina la "Trilogía errante del Ensueño y del Ser", una obra de LósFer compuesta de 3 álbumes con 41 temas musicales, a los que se añaden imágenes junto a pequeños fragmentos literarios y versos. Esperamos que hayas disfrutado de sus tres grandes viajes y del ciclo vital que esta trilogía representa. Recuerda que nos puedes encontrar en muchas plataformas de Streaming a las que puedes acceder desde esta misma web.

















